
La Divinidad esta en TODO lo que VEO,
me rodea la radiación divina en todo momento.

Dios en mí es un refugio de poder y protección.
Mis pensamientos permanecen positivos y mis palabras afirmativas cuando estoy consciente del amparo eterno de mi angel celestial.
El verdadero amor no se reduce a lo físico ni a lo romántico.
El verdadero amor es la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, de lo que será y de lo que ya no es…
El deseo humano de libertad es innato y universal.
Gracias a un espíritu libre, honro mi verdadera esencia.
Soy libre para pensar, decir y hacer lo que escoja.
Soy libre para crecer y cambiar.
Soy libre para crear mi vida cada día.
Celebro mi libertad para orar y alabar tal como escoja, de cumplir mis sueños, de expresar el espíritu de Dios que vive en mí de manera única.
Reconozco que la libertad conlleva una responsabilidad sagrada.
Permanezco a tono con la sabiduría de mi alma al rezar y profundizar mi comprensión de Dios, de mí y de los demás.
El espíritu liberador de Dios vive en cada uno de nosotros, y lo honro.
Cuando me miro al espejo ya no busco al que fui… Sonrío al que soy…
Celebro la posibilidad de elegir, a cada instante quien quiero SER,
me alegro del camino andado, de la experiencia que me dieron estos años.
Las ideas divinas de paz, abundancia y bienestar en el planeta Tierra son manifestadas por medio de la humanidad en unión con lo Divino.
Enfoco mi energía en empresas gratificantes, hablo y actúo sabiamente, y marco una pauta positiva.
Soy parte integral de la creación, y celebro mi contribución única.
Vivo con propósito y permito que Dios obre por medio de mí.