Comparto mis dones con gozo, emoción y pasión. Dios en mí siempre me inspira a cumplir los deseos de mi corazón. 
No juzgo si estoy listo o si soy merecedor para ir en pos de ellos. 
Al desear ser más, hacer más y compartir más, Dios provee lo que necesito para tener éxito. 

Inclusive si no me siento totalmente preparado, Dios obra en mí y en otros para sincronizar las acciones y proveer los recursos necesarios para el mayor bien de todos.
Gracias a mi pasión, fluyo con la energía positiva que apoya el propósito de mi vida.

Comparto mis dones con gozo, emoción y pasión.

Dios en mí siempre me inspira a cumplir los deseos de mi corazón.

No juzgo si estoy listo o si soy merecedor para ir en pos de ellos.

Al desear ser más, hacer más y compartir más, Dios provee lo que necesito para tener éxito.

Inclusive si no me siento totalmente preparado, Dios obra en mí y en otros para sincronizar las acciones y proveer los recursos necesarios para el mayor bien de todos.

Gracias a mi pasión, fluyo con la energía positiva que apoya el propósito de mi vida.

Al abrir mi mente y mi corazón a Dios, despierto a mi potencial.
A veces me subestimo y minimizo lo que soy capaz de lograr.
Sin embargo, ahora mismo, puedo tomar la decisión de dejar de preocuparme y comenzar a creer en mí mismo y en el poder de Dios en mí.
Al abrir mi mente y mi corazón al amor y al apoyo de Dios, despierto a mi potencial.
Recibo inspiración y nueva energía a medida que la niebla de la preocupación se disipa.
Sé que soy una creación amada.
Digo sí a la vida.
Mi confianza recién recobrada invita a otros a que confíen en mí y me apoyen.
Cada día, despierto de nuevo a mi vida y su potencial.
Siento agradecimiento por quien soy y por todo lo que puedo lograr por medio del poder de Dios en mí.

Al abrir mi mente y mi corazón a Dios, despierto a mi potencial.

A veces me subestimo y minimizo lo que soy capaz de lograr.

Sin embargo, ahora mismo, puedo tomar la decisión de dejar de preocuparme y comenzar a creer en mí mismo y en el poder de Dios en mí.

Al abrir mi mente y mi corazón al amor y al apoyo de Dios, despierto a mi potencial.

Recibo inspiración y nueva energía a medida que la niebla de la preocupación se disipa.

Sé que soy una creación amada.

Digo sí a la vida.

Mi confianza recién recobrada invita a otros a que confíen en mí y me apoyen.

Cada día, despierto de nuevo a mi vida y su potencial.

Siento agradecimiento por quien soy y por todo lo que puedo lograr por medio del poder de Dios en mí.

¡Siento entusiasmo por la vida! De la misma manera como cambio de dirección cuando camino, puedo cambiar la dirección de mi manera de pensar si lo deseo. 
Si me siento cansado, triste o decepcionado y quiero sentirme con energía, sólo necesito cambiar mis pensamientos. Pienso en lo que me proporciona gozo, lo que incita mi creatividad, lo que me emociona acerca de estar vivo. 
Tengo presente las bendiciones que surgen cuando soy de ayuda o me cuido mejor.
Aprecio mi vida en éste momento, y reconozco mi potencial. 
¡Mi entusiasmo es contagioso! 
Otros a mi alrededor perciben la energía positiva.
¡Siento que Dios obra poderosamente por medio de mí!

¡Siento entusiasmo por la vida!

De la misma manera como cambio de dirección cuando camino, puedo cambiar la dirección de mi manera de pensar si lo deseo.

Si me siento cansado, triste o decepcionado y quiero sentirme con energía, sólo necesito cambiar mis pensamientos.

Pienso en lo que me proporciona gozo, lo que incita mi creatividad, lo que me emociona acerca de estar vivo.

Tengo presente las bendiciones que surgen cuando soy de ayuda o me cuido mejor.

Aprecio mi vida en éste momento, y reconozco mi potencial.

¡Mi entusiasmo es contagioso!

Otros a mi alrededor perciben la energía positiva.

¡Siento que Dios obra poderosamente por medio de mí!

Me sumerjo en la quietud. Donde pongo mi atención, la energía fluye. 
Si enfoco mi atención en lo que parece faltar, me siento menos conforme, lo cual se derrama a otras áreas de mi vida.
Así que en vez de añorar lo que no tengo y pasar por alto los tesoros que ya poseo, estoy satisfecho con lo que es. Tener acceso a la quietud de mi ser es uno de los grandes regalos en mi vida. 
Al utilizar mi respiración para ayudarme a dejar ir, me acerco al santuario de la quietud en mí y siento profunda satisfacción. 
Toda preocupación y tensión se disipan.
En el refugio de éste espacio interno, encuentro lo Divino. 
Esto es lo que mi alma anhela realmente.
Una promesa infinita de paz.
DLB.

Me sumerjo en la quietud.

Donde pongo mi atención, la energía fluye.

Si enfoco mi atención en lo que parece faltar, me siento menos conforme, lo cual se derrama a otras áreas de mi vida.

Así que en vez de añorar lo que no tengo y pasar por alto los tesoros que ya poseo, estoy satisfecho con lo que es.

Tener acceso a la quietud de mi ser es uno de los grandes regalos en mi vida.

Al utilizar mi respiración para ayudarme a dejar ir, me acerco al santuario de la quietud en mí y siento profunda satisfacción.

Toda preocupación y tensión se disipan.

En el refugio de éste espacio interno, encuentro lo Divino.

Esto es lo que mi alma anhela realmente.

Una promesa infinita de paz.

DLB.
Soy el gozo del Espíritu en expresión. Lleno de energía por el cambio de estación, hago a un lado las actividades en casa para disfrutar del aire fresco y de la luz del sol en espacios abiertos.

Bien sea que cuide mi jardín, dé una larga caminata o me siente al sol en un café, disfruto de mis alrededores. Más puedo ser una persona jovial en cualquier ambiente.

El Espíritu en mí llena mi alma de gozo.

Al abrir la ventana de mi alma, permito que la alegría resplandezca e ilumine mi mundo. 

En el silencio, preparo el camino para contemplar la presencia de Dios. 

En Su presencia, siento que mi mente y mi cuerpo despiertan a la vida y el gozo puros.

Estoy listo para compartir mi espíritu alegre con todas las personas a mi alrededor.
DLB.

Soy el gozo del Espíritu en expresión.

Lleno de energía por el cambio de estación, hago a un lado las actividades en casa para disfrutar del aire fresco y de la luz del sol en espacios abiertos.

Bien sea que cuide mi jardín, dé una larga caminata o me siente al sol en un café, disfruto de mis alrededores.

Más puedo ser una persona jovial en cualquier ambiente.

El Espíritu en mí llena mi alma de gozo.

Al abrir la ventana de mi alma, permito que la alegría resplandezca e ilumine mi mundo.

En el silencio, preparo el camino para contemplar la presencia de Dios.

En Su presencia, siento que mi mente y mi cuerpo despiertan a la vida y el gozo puros.

Estoy listo para compartir mi espíritu alegre con todas las personas a mi alrededor.

DLB.

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